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martes, 13 de junio de 2017

Excursión fin de curso



Miércoles
Mi nieto se va a marchar con los niños de su clase a pasar unos días al campo.  Desde hoy, miércoles, hasta el viernes. Ayer me dio la noticia, todo alborozado:

- Yaya, si me llamas mañana no me encontrarás en casa. Y el día después, tampoco, porque no estaré.
- ¿No estarás? ¿dónde vas? - le pregunté.
- Vamos toda la clase a estar unos días en el campo. Tenemos que estudiar los pájaros, la Naturaleza,  el bosque...
- Vais a aprender un montón de cosas, ya me contarás.
- Sí, vamos a aprender, pero también habrá tiempo para jugar. Y voy a dormir con mi amigo D.
- ¿No es un poco revoltoso?
- Sí, pero nos lo pasamos bien. Te llamaré cuando vuelva, yo creo que a las 4.30...
- Tranquilo, que a lo mejor estás cansado, ya hablaremos.
Viernes
A las 7 de la tarde, como no he sabido nada del peque, llamo yo por teléfono:
- Hola, cariño ¿qué tal ha ido la excursión?
- Grr, hhhh, grr...- y en un tono muy muy bajito, precisa - No puedo hablar...
- Te has quedado afónico ¿verdad? Tranquilo, hablamos otro rato, solo quería saber si estabas bien. Muchos besitos.
Sábado
- Yaya, ya puedo hablar.
- ¿Qué tal lo has pasado? ¿Has cantado mucho?
- Es que hicimos una fiesta disco, y bailamos todo el rato.
- ¡Que chulo!

- Sí, nos lo pasamos muy bien, porque F. sacó a bailar a 20 niñas y todas le dijeron que no.
- ¡Pobre criatura! ¿por qué hacen eso las niñas? ¿no sois todos compañeros? eso no está bien.
- Yaya, es que es muy tonto y muy chuleta.
- Y las niñas ¿es que no pueden salir a bailar solas, sin que las invite un chico?
- Sí, ya lo hacen, pero es más divertido si las invita un chico.
- ¿Y viste muchos pájaros en el bosque?
- Sí, pero lo más divertido fue la fiesta-disco.
- Me alegro de que te lo pasaras bien, guapísimo. 




Viernes

viernes, 2 de junio de 2017

sandía


Ya hace días que no escribo nada sobre las conversaciones con mi nieto, y es que estoy muy liada y no tengo tiempo. Es tan cariñoso que ahora anda contando los días que faltan para que vaya a verlos. Espero no defraudarlo.

- ¿Qué tal estás, guapito? - pregunto.
- Bien ¿y tú? Faltan tres semanas para que vengas a casa. ¿Sabes? vas a tener suerte porque ya podrás comer sandía - me dice todo ilusionado.
- ¿Sandía? ¡que buena! me encanta.
- A mi también. Y es que ya hemos tenido 30º de temperatura y ya hay sandía.
- La venden cuando hace calor ¿verdad?
- Sí, pero si algún día llueve, también la venden -
- ¡Estupendo!
- ¿Sabes, yaya? cerca de casa, a unos diez minutos, o cinco, hay un sitio donde se puede jugar a balón-cesto. Yo creo que te gustará. Ya hemos ido tres veces con mamá, y he metido dos goles, pero ella me gana.
- Claro, es que ella aprendió a jugar cuando era niña...
- ¡No! lo que pasa es que es más alta.
- Eso es verdad, así no se puede... pero si quieres, cuando esté con vosotros podemos estudiar unas tácticas defensivas, para que no pueda tirar a cesta, y otras tácticas de ataque, para marcar nosotros, y a lo mejor le ganamos.
- No te preocupes, cuando sea tan alto como ella le gano.
- Bien dicho, valiente, ¡es cuestión de tiempo!