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martes, 6 de febrero de 2018

¡Que difícil es la convivencia!



Vida cotidiana



Llevamos unos días en los que mi nieto y yo no necesitamos hablarnos por teléfono, ha venido a pasar unos días aquí en casa. No es necesario decir que el verle, oírle, saber exactamente en que habitación se encuentra y qué está haciendo, es una felicidad para mi. Pero, la verdad es que... ¡discutimos bastante! Y es que la vida de cada día desgasta mucho los idilios.
El peque cumplió 8 años el día de Nochevieja. Comimos el pastel, le dimos los regalos, ¡todo fue bien! Al día siguiente de llegar, o a los dos días, aún saboreábamos el recuentro. Recuerdo que un día estaba viendo muy tranquilo una serie de televisión de dibujos animados cuando se volvió de repente hacia mi, me miró fijamente y me preguntó:
- Yaya ¿tú me quieres verdaderamente?
Y yo le contesté "Más que a nada en el mundo". Y él volvió a preguntar:
-¿Cómo puedo saberlo?
- Lo sabrás porque siempre que me necesites estaré a tu lado y si me pides una cosa procuraré dártela. Si me dices, yaya, ven a verme a Bruselas, yo voy para allí, aunque sea andando y con la pierna tonta que tengo. Procuraré no fallarte nunca, y cuando quieras que vaya a verte, iré ¡aunque sea volando en una escoba!".
- ¡Eso no, por favor! -me contestó riendo - ¡que me darías miedo!
Declaraciones de amor aparte, hemos discutido bastante, más que nada por el futbolín, así de simple. Tenemos uno de juguete, que le regalamos hace ya un par de años, y lo hemos aprovechado más que cualquier otro juego, ¡le encanta! El caso es que la criatura siempre quiere ganar, y aunque no lo tiene difícil, porque es mucho más bueno que yo, en cuanto mi equipo marca dos goles seguidos ya se pone nervioso. El otro día, después de marcarle un gol clarísimo, me sorprendió argumentando:
- ¡Stop! ¡Se anula el tanto! 
- ¿Y eso por qué? - pregunté educadamente.
- ¡Falta técnica! ¡Falta técnica! - gritaba
- Pero ¿qué técnica ni qué nada? He marcado un gol clarísimo - me defendí.
- ¡No! ¡Se anula el tanto! ¡Falta técnica! 
- Pero, ¡explícame cuál es el problema, no sé qué falta técnica he hecho.
- ¡Has copiado mi táctica!  ¡Has repetido lo que he hecho yo antes! ¡copias mi táctica!
- Suponiendo que fuera verdad, ¿es que no puedo marcar un gol porque has marcado tú uno antes? ¿qué he copiado? ¿qué técnica? ¿qué táctica?
- Se suspende el partido. Tarjeta roja para todo tu equipo, lo siento, tus jugadores ¡no pueden jugar! ¡Partido suspendido! - y el experto abandonó el campo de juego y se fue a ver dibujos animados... hasta que a los cinco minutos volvió diciendo:  "Si quieres, te doy la revancha" 
¿Se puede ser tan competitivo ya de pequeño? pero, hay que reconocer ¡que tiene imaginación! 

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